Ruta del Vino en Brasil

Ruta del Vino en Brasil

Ruta del Vino en Brasil

Más famoso por el deporte, por las playas y por su gente que el vino, Brasil, sin embargo, tiene un patrimonio vitícola que está llegando a un nivel optimo. El país más grande de América del Sur, Brasil ya es el quinto mayor productor de vino en el hemisferio sur, detrás de Argentina, Australia, Sudáfrica y Chile.

El vino no es la primera bebida que viene a la mente cuando se piensa en Brasil. Su más famosa exportación alcohólica es la caipiriña, una mezcla agridulce en forma de cóctel hecho con limas, azúcar y cachaça, destilado del jugo de la caña de azúcar fermentada, que es la bebida nacional. Pero el país ya es el tercer productor más importante de América del Sur en términos de cantidad, pero la mayoría de este vino se consume localmente.

Y a pesar de que sólo el 10% de su producción se exporta, después del Mundial de Fútbol y con los Juegos Olímpicos por venir en este 2016, los productores están decididos a aprovechar. La producción de vino con ambiciones de mayor calidad se inició en la década de 1970, cuando varias empresas vitivinícolas internacionales invirtieron en Brasil y trajeron conocimientos y equipos modernos. La calidad del vino ha ido mejorando desde principios desde 1990, impulsado por la importación de vinos extranjeros y el aumento del el interés de los brasileños en vinos finos.

Turismo del Vino

El turismo del vino es un modo de viaje impulsado por la apreciación del sabor y el aroma de los vinos y de las tradiciones y la cultura de las regiones que producen esta bebida. En Brasil, la gastronomía, el vino y vida nocturna son parte de las tradiciones locales. La industria del vino se concentra en el sur, en la Serra Gaúcha, en Río Grande do Sul, con los mejores resultados en la subregión conocida como el Valle de los Viñedos (primera denominación oficial de origen de Brasil).

La originalmente alta pluviosidad en la Sierra Gaúcha animó a muchos productores a plantar vides híbridas aunque las variedades europeas van en aumento. Merlot está resultando un éxito particular, con Chardonnay también muy difundido. La región más fría del Planalto Catarinense en el vecino estado de Santa Catarina muestra potencial para el Pinot Noir y Sauvignon Blanc. Más al sur, la región de Campanha, casi en la frontera con Uruguay, se muestra muy prometedora, al igual que su vecino la Serra do Sudeste. También se hacen pequeñas cantidades de vino, procedentes de más de una cosecha al año, en el calor tropical, Vale do São Francisco en el noreste del país.

Pero este enorme país, el quinto más grande del mundo, tiene viñedos e ya ha aprendido a hacer vino, con cerca de 1.100 bodegas que suelen venir de las pequeñas explotaciones familiares con un promedio de cerca de cinco acres cada uno. Continuando por la ruta del vino del sur de Brasil, debes seguir a Flores da Cunha y Monte Belo do Sul, y te sorprenderás no sólo por el número de bodegas, pero también por la calidad del vino.

– Rafa

 

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