Puente Golden Gate

Puente Golden Gate

Puente Golden Gate

La típica imagen de San Francisco siempre debe incluir de un modo u otro una referencia al principal símbolo de la ciudad: el puente Golden Gate. Inaugurado en el año 1937, se trata de uno de los puentes colgantes más largos y altos del mundo con sus 2,7 kilómetros de longitud y 227 metros de altura.

El Golden Gate fue construido gracias al ingeniero Joseph Strauss, como medio para cruzar la bahía de San Francisco, la cual hasta ese entonces solamente podía ser atravesada en ferry, hecho que originó que a principios del siglo XX la bahía se encontrara gravemente congestionada por la gran cantidad de barcos que circulaban por la misma.

La construcción comenzó el 5 de enero de 1933 y tuvo un coste total de más de 35 millones de dólares en el momento de su finalización. Strauss introdujo importantes innovaciones y avances en el proceso, como el uso de redes de seguridad móviles por debajo de la obra, lo cual salvó la vida de muchos operarios que cayeron al vacío y que de otro modo habrían fallecido sin esta protección.

El puente se sostiene mediante 2 cables principales, de ahí su denominación de “puente colgante”. Cada uno de ellos tiene un grosor de poco más de 1 metro de diámetro y pesa 12.000 toneladas. Dado que el puente necesitaba de cables que eran demasiado pesados como para poder ser trasladados al otro lado del estrecho en barco y llevados a lo alto de las torres del puente, lo que se hizo fue construir directamente los cables in situ mediante un proceso llamado “hilado de cables”, inventado en el siglo XIX por el fundador de la compañía encargada de la construcción del Golden Gate: John A. Roebling, quien ya había hecho uso de dicha técnica tanto en el puente de Cincinnati, en Ohio, como en el puente de Brooklyn, en Nueva York.

Para hilar los cables, los trabajadores tiraban de un fino alambre de pocos centímetros de grosor desde el anclaje de hormigón de una orilla, pasándolo por encima de las dos torres hasta el otro anclaje, donde se aseguraba y era llevado de vuelta para repetir el proceso, agrupándose en hebras más pesadas que se compactaron para conformar los cables terminados.

Lógicamente fueron necesarios un gran número de viajes de ida y vuelta, ya que cada uno de los cables está compuesto por nada menos que 27.572 alambres. Sin embargo, todo este proceso se completó en seis meses y nueve días, estableciendo récords de velocidad y eficiencia. Como curiosidad cabe destacar que si los alambres del puente se pusieran todos en línea recta, podrían dar la vuelta a la tierra 3 veces, lo cual nos da una idea de la resistencia del Golden Gate.

No pierdas la oportunidad de admirar este auténtico icono estadounidense que ha sido retratado en infinidad de películas y vídeos musicales, ya que es un lugar de obligada visita si pasas por San Francisco. La mejor manera de admirarlo desde una posición privilegiada es a través de un crucero con nosotros, donde disfrutarás de excelentes vistas tanto del Golden Gate como de toda la bahía de San Francisco.

– Daniel García

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